Title: Diez preguntas de Platypus sobre la política del trabajo: una respuesta
Author: Jehu
Source: https://therealmovement.wordpress.com/2013/12/06/ten-questions-from-platypus-on-the-politics-of-work-a-response/
Notes: Traduce: Nono Labore


Diez preguntas de Platypus sobre la política del trabajo: una respuesta

por Jehu

https://therealmovement.wordpress.com/2013/12/06/ten-questions-from-platypus-on-the-politics-of-work-a-response/

El grupo Platypus está patrocinando una serie de debates titulada "Política del trabajo". La primera discusión se llevó a cabo en la Universidad de Massachusetts, junto a otras discusiones planeadas en diversos lugares.

Según este grupo:

Se asume, generalmente, que los marxistas y otros izquierdistas tienen la responsabilidad política de apoyar las reformas que mejoren el bienestar de los trabajadores. Pero, las principales figuras de la tradición marxista — como Lenin, Luxemburgo y Trotsky —entendieron también que tales reformas ampliarían la crisis del capitalismo y, potencialmente, intensificarían las contradicciones que podrían afectar negativamente a las condiciones inmediatas de los trabajadores. Por ejemplo, el pleno empleo, si bien es una demanda natural desde el punto de vista de los intereses de todos los trabajadores, también amenaza a las condiciones de producción capitalista (que dependen de un excedente de trabajo disponible), lo que podría poner en peligro el sistema de empleo por completo. A la luz de dichas aparentes paradojas, este panel busca investigar la política del trabajo desde perspectivas izquierdistas. Intentará provocar una reflexión y discusión sobre las ambigüedades y dilemas de la política del trabajo mediante la inclusión de oradores de perspectivas divergentes, algunos de los cuales buscan la abolición inmediata del trabajo y otros buscan aumentar la disponibilidad de oportunidades de empleo. Se espera que esta conversación profundice la comprensión de los problemas contemporáneos que enfrenta la izquierda en sus luchas para construir una política adecuada para la autoemancipación de la clase trabajadora.

Para centrar la discusión, los organizadores proporcionaron tres citas de varios escritores y diez preguntas. Pensé en tratar de responder a estas preguntas, ya que me parecen muy pertinentes. Cada pregunta se abordará en una publicación de blog por separado.

1. La cuestión del trabajo es una fuerza profundamente conservadora en la política contemporánea.

Pregunta 1:

¿Cómo caracterizas tú, como problema político en la sociedad contemporánea, al trabajo y al empleo,? ¿Qué tiene de malo el desempleo? ¿Y/o qué tiene de malo el trabajo?

Para responder esta pregunta realmente, es importante dar un paso atrás y preguntar: para la sociedad en general, cuál es el sentido del trabajo [labor] (no "trabajo". [work]). No importa cómo caractericemos al trabajo y al empleo como tema político contemporáneo, pues la política misma está totalmente determinada por el trabajo. En parte, la dificultad de evaluar el trabajo como un problema político proviene de que, de hecho, cuando hablamos del trabajo como un problema político, estamos hablando de la expresión política del trabajo.

Lo que se expresa en la política, es la naturaleza contradictoria del trabajo en sí, en la sociedad contemporánea. Y podemos describir ese carácter contradictorio de esta manera:

  1. Hasta el presente, el trabajo ha determinado todas las demás relaciones dentro de la sociedad.

  2. El trabajo está desapareciendo — está siendo abolido por el desarrollo de las fuerzas productivas, por la industrialización del proceso laboral.

La política contemporánea refleja el hecho de que, para ambas clases, el trabajo es necesario, y sin embargo, completamente superfluo. Sin trabajo, no hay capital; por ende, el capital tiene el interés de mantener el trabajo por sobre todas las cosas. Sin embargo, con la misma claridad, sin trabajo no hay trabajadores — la mayoría en la sociedad, los trabajadores, no pueden existir sin ello como clase. Como una cuestión política, es decir, como una cuestión de conflicto entre las dos clases, no existe un conflicto real entre ellas en este tema. Ambas clases, como clases, no quieren nada más que mantener la relación trabajo asalariado y capital.

Una tendencia profundamente conservadora, dentro de la política contemporánea, es lo que hace impensable hasta la noción de una abolición del trabajo. En la política, no existe un electorado para abolir el trabajo, ni puede existir, puesto que, conflicto entre clases es lo que toda la política es. A pesar de todos sus posibles conflictos con los capitalistas en cuestiones políticas marginales, los trabajadores no tienen interés que afirmar sobre esta cuestión. La idea misma de que pueda haber un movimiento político para abolir el trabajo asalariado es incoherente.

Dadas las premisas del materialismo histórico, se esperaría que, como cuestión política, el trabajo sea profundamente conservador de las relaciones existentes. Conceptos como "desempleo", "creación de empleo", "pleno empleo", etc., expresan el carácter profundamente conservador de la política contemporánea. Por ejemplo, el término "desempleo" sugiere que el tiempo disponible, es decir, el tiempo fuera del trabajo, es, como dijo Robinson, peor que la esclavitud asalariada. Creo que tenemos que lidiar primero con el problema de lo profundamente conservadora que es la política del trabajo; y luego podemos preguntarnos cómo lidiar con esto.

Aún no hemos aceptado que la política del trabajo, en sí misma, tiene como objetivo conservar las relaciones existentes.

Una cosa que podría servirnos de pista es, que no puedo encontrar una sola instancia en la que Marx hable del desempleo en El Capital. Sin duda, en el capítulo 25, él habla de "la transformación constante de una parte de la población trabajadora en manos desempleadas o a medio emplear". Pero "desempleado" en este contexto significa "no empleado por el capital"; mientras que "desempleo" significa "no poder vender mi fuerza laboral".
Y esto no es solo una cuestión de semántica.

El capital, cuando no se emplea como capital realmente, es dinero en pausa — está siempre listo a entrar en circulación como capital. Pero a medida que el capital se desarrolla, una porción cada vez mayor de este capital recién producido no puede, bajo ninguna circunstancia, convertirse en capital real — se vuelve superfluo para la producción de plusvalía.

Supongamos que la fuerza de trabajo desempleada de la reserva industrial, al principio, tiene este carácter — no empleada, pero lista para entrar en circulación, para agotarse. ¿Qué es entonces "desempleo" en lugar de "desempleado"? Keynes argumentó que el "desempleo" se debe "a que nuestro descubrimiento de los medios para economizar el uso del trabajo, superan al ritmo al que podemos encontrar nuevos usos para el trabajo". Esta no es la reserva industrial de Marx: es decir, un ejército de reserva listo para ser llamado al servicio activo para producir plusvalía. Esto es, más bien, una población de trabajadores permanentemente sin empleo, que se vuelve superflua para la producción de plusvalía.

Marx, en el volumen 3, se refiere a esta población, no como ejército de reserva industrial, sino como "un excedente creciente de población", que existe lado a lado con "un exceso de capital". La distinción aquí, es que esta población no puede ingresar al proceso laboral, porque es superflua para la producción de plusvalía. A lo que llamamos "desempleo" es a la población de trabajadores que están completamente aislados del empleo productivo del capital. Es más, esta masa es mucho, mucho más grande de la que en la economía burguesa definirían como desempleados. Que te echen de "un trabajo" y que te echen del "empleo productivo" no son la misma cosa. En pocas palabras: puedes tener un trabajo y aún así quedar fuera del empleo productivo del capital. Por dar un ejemplo, todo soldado tiene "un trabajo", pero no es empleado productivamente, es decir, no produce plusvalía.